CIDARIS: ejemplo de equinoideo del Cretácico

CIDARIS: ejemplo de equinoideo del Cretácico

viernes, 23 de julio de 2021

CIDARIS: el arquetipo de equinoideo del Cretácico

Allá por la "Era de los los últimos dinosaurios", mientras estas gigantescas criaturas dominaban todos los ambientes de la tierra firme, en el fondo de los mares cálidos del periodo Cretácico se desarrollaba una rica y variada fauna compuesta por invertebrados. 
Si hay un grupo de invertebrados característico y sumamente variado, ése es el de los Equinoideos y dentro de él los conocidos como "erizos de mar", conocidos por su numerosas púas defensivas.
Uno de los géneros más representativo  es sin duda CIDARIS, no sólo por su elegancia sino porque muestra las características fundamentales que debe tener un Equinoideo:
 

Su estructura es radial y pentamérica, con 5 filas de ambulacros (en este caso de formas sinuosas) provistos de piés ambulacrales.


Se trata de su sitema de canales cerrados que parten de la placa madrepórica y por los que circula agua marina


Su aparato digestivo es muy sencillo: la boca está situada en la parte inferior, de la que parte un tubo digestivo que acaba en el ano, en la parte superior.


El resto del cuerpo está recubierto de las placas ambulacrales: aquí muestro las de un Cidaroida:

Las placas ambulacrales pueden ser de muy diverso tipo y se componen de un mamelón central y un anillo escrobicular, además de muchas pequeñas estructuras empleadas para diferenciar especies y subespecies. De ellas parten las típicas púas o radiolas, que son muy diversas según especies y que con frecuencia aparecen sueltas.


Generalmente no aparecen junto al erizo, sino que se encuentran aparte y sueltas, de forma que no es fácil imaginar que un día estaban unidas a las placas ambulacrales por medio del mamelón central a modo de pezón.

Hay muchas especies de Cidaris, muchas de ellas variantes regionales o correspondientes a diferentes pisos del Cretácico y posteriores, ya que este género vive en nuestros mares tropicales en la actualidad.

En este caso muestro un Stereocidaris, en el que se aprecian claramente los ambulacros con los orificios de los piés ambulacrales y las amplias placas:

 

 Otros géneros tienen placas más pequeñas com los Tetragramma:

 

 


Otro género similar es Diplopodia, con placas pequeñas y ambulacros amplios:

Una buena representación del grupo Cidaris puede verse en el Museo de Ciencias Naturales de Álava, en el torreón de Doña Ochanda en Vitoria, cuya visita recomiendo:

Otro espléndido museo que muestra Cidaroidas y otros tipos de equinoideos es el Museo Cano Forner del Maestrat,en Sant Mateu,  cuya visita recomiendo. Es un museo "clásico" a la antigua usanza.


Quien visite el Monasterio de Bujedo (Miranda de Ebro) podrá acceder a la colección de fósiles de La Salle, entre los cuales se encuentran algunos ejemplares de Cidáridos:

 







lunes, 5 de julio de 2021

LA FUENTE DEL AZUFRE: algunos minerales del contacto típicos

Como hemos tratado en capítulos anteriores, el batolito de Montearenas es un amplio marco geográfico generado por la irrupción de magma desde el manto terráqueo. En este caso es un magma granítico que ha ido levantando las estructuras sedimentarias que estaban por encima: estas elevadas presiones y temperaturas han conseguido las condiciones adecuadas para la formación de cristalizaciones de muy diversos minerales . En las proximidades de la Fuente del Azufre, en la carretera de acceso a la presa, recientemente remodelada por Confederación, pueden verse estas estructuras.  Los estratos desplazados por esta masa granítica son cuarcitas de la Serie Los Cabos, como estas que se muestran. Se depositaron en el periodo Cámbrico del Paleozoico en el fondo de una antigua plataforma marina.


Abundantes fragmentos de estas cuarcitas aparecen desprendidos a lo largo del trazado hasta la presa.

A lo largo de este trazado lo que llama la atención son los filones de cuarzo, que con freciuencia atraviesan las cuarcitas.

En su estrctura estos filones pueden albergar cristales de turmalina negra variedad chorlo, que aparece en su forma masiva.

 

Se distingue bien porque su color contrasta con el blanco del cuarzo lechoso:

 



En ocasiones pueden encontrarse pequeños cristales de turmalina variedad chorlo con sus típicas estriaciones.


En los filones de cuarzo pueden encontrase drusas de cuarzo lechoso o incluso hialino, como corresponde a su naturaleza y se puede observar su periodicidad atravesando las cuarcitas cámbricas y como se curvan por el empuje del plutón granítico.

En las proximidades de la presa del Fuente del Azufre se puede ver el contacto entre el plutón granítico y las cuarcitas.


Por supuesto también aparecen los granitos que indican la presencia del plutón.