Empezamos este mes de noviembre con un tipo de plantas fósiles que nos recuerdan a las plantas actuales: las plantas trepadoras. Cuando entramos en un bosque o en lugares sombríos podemos apreciar las hiedras, esas plantas tan características por sus hojas brillantes y coriáceas. Podemos ver cómo trepan por los troncos de los árboles hasta alcanzar la luz del sol. Son una adaptación por competencia con otras plantas para poder realizar la fotosíntesis: es un mecanismo de adaptación ancestral de las plantas.
Pero esta forma de adaptación de las plantas comenzó ya hace millones de años, una vez que en el periodo Devónico, las plantas empezaron a colonizar la tierra y cuando las plantas vasculares empezaron a desarrollar troncos leñosos para alcanzar la luz.
En el periodo Carbonífero,al final del Pensilvánico y más concretamente en el piso Saberiense (Sabero, León) hace unos 299 millones de años según las últimas estimaciones, las plantas han dejado huellas de estas formas de supervivencia.
Hay un género , Pseudomariopteris, que engloba algunas de las especies trepadoras, que crecían sobre los troncos de los helechos arborescentes y de las licofitas. Una de las especies más comunes es precisamente Pseudomariopteris cordato-ovata, como os muestro en esta fotografía:
Como se aprecia, las pínnulas son acabadas en punta y el porte general es más herbáceo. Hay más especies en este género, como es el caso de Pseudomariopteris busquetii, que os muestro en esta otra foto:
En esta reconstrucción de Krings et al (2001) se muestra cómo podría ser Pseudomariopteris busquetii trepando sobre un tronco:
Como en el caso anterior, se trata de unos frondes muy especializados para poder trepar, adherirse a los troncos y escalar en busca de luz. En próximas entradas de esta web hablaremos de otras curiosas adaptaciones de las plantas en el Carbonífero.

